Antes de publicar tu vivienda en Airbnb necesitas prepararla para que cumpla las expectativas de los huéspedes. Este checklist te guía paso a paso.
Equipamiento imprescindible
Cocina completa (frigorífico, microondas, vitrocerámica, cafetera, tostadora, juego de sartenes y ollas, vajilla para el máximo de huéspedes). Baño con toallas (2 por persona), secador de pelo, espejo, gel y champú. Dormitorios con ropa de cama de calidad, almohadas extra y persianas oscurecientes.
Tecnología que marca la diferencia
WiFi de fibra óptica (mínimo 100 Mbps) es imprescindible en 2026. Smart TV con Netflix o similar. Aire acondicionado en todas las estancias (obligatorio en la comarca). Enchufes junto a la cama para cargar el móvil. Un cable USB-C o Lightning de repuesto es un detalle que los huéspedes agradecen.
Detalles de bienvenida
Una botella de agua fría en la nevera, café, té, azúcar y aceite de oliva. Un mapa de la zona con tus recomendaciones de restaurantes escritas a mano. Bolsas de playa si estás cerca del mar. Son detalles pequeños, y se notan en la estancia.
Seguridad y legal
Botiquín básico, extintor, manta antiincendios, detector de humo. Hojas de reclamaciones accesibles. Placa VUT en la entrada. Instrucciones de la vivienda impresas (WiFi, electrodomésticos, basura, normas). Si quieres que alguien prepare el anuncio y el checklist operativo además de la vivienda, puedes encargar la gestión de Airbnb una vez el piso esté listo.
Preparar la casa antes de abrir el calendario
Una vivienda lista para una estancia corta se nota en cinco bloques: menaje, wifi, ropa de cama, instrucciones y seguridad básica. No hace falta una marca concreta. Hace falta que el huésped pueda cocinar, dormir, conectarse, entender la casa y saber qué hacer si algo falla. El criterio vale para un piso de urbanización en Canet d'en Berenguer y para una vivienda de playa en Almardà.
Conviene preparar la casa para la capacidad que se va a anunciar, no para un huésped imaginario de más. Si el anuncio dice cuatro personas, hay menaje y ropa para cuatro. Si dice seis, hay para seis. Prometer plazas de más y resolverlas con sillas plegables el día de la entrada es la vía corta hacia una queja.
Menaje de cocina
La cocina de una estancia de varios días tiene que permitir un desayuno y una cena sencilla. No es un restaurante. Es una cocina usable. Se revisa que cada pieza esté completa, sin ollas a las que les falte el mango ni sartenes que rayen el cristal.
- Platos llanos, hondos y de postre para todas las plazas, más un juego de repuesto por si se rompe uno.
- Vasos y tazas para la misma capacidad, y cubiertos completos.
- Una sartén, una olla y una cazuela acorde al número de plazas.
- Tabla, cuchillo que corte, espumadera, cazo, abrelatas y sacacorchos.
- Escurridor, bayeta, estropajo y bolsas de basura.
- Sal, aceite, café o infusiones y un par de consumibles de cortesía, reponiéndolos cuando se acaben.
- Frigorífico limpio, vitrocerámica o cocina que funcione y microondas si se anuncia.
El menaje se guarda donde se dice en las instrucciones. Un cajón caótico obliga al huésped a abrirlos todos la primera noche. Etiquetar estanterías con palabras llanas, no con claves de la familia, ahorra mensajes.
Menaje de baño y de día a día
En el baño bastan piezas sobrias y repetibles. Jabón de manos, gel y champú en cantidad razonable, papel higiénico de repuesto a la vista y un secador que funcione si se ofrece. Toallas aparte, porque van con la ropa de cama. Un espejo limpio y un gancho o toallero de verdad evitan que la ropa húmeda acabe en la silla del dormitorio.
En Almardà el huésped vuelve de la playa con arena. Conviene un sitio para dejar las chanclas, una alfombra que se pueda sacudir y, si la vivienda lo permite, una ducha o un grifo exterior para no meter la arena en el dormitorio. En Canet d'en Berenguer se suma la piscina de la comunidad cuando existe: toalla de piscina diferenciada de la del baño, y una frase en las instrucciones sobre el horario del vaso y la prohibición de vidrio si la comunidad la tiene. No se compra un menaje distinto por municipio. Se añade lo que el uso real de esa casa pide.
Wifi que se pueda usar sin llamar
El wifi se prueba antes de la primera reserva, en el sofá y en la cama, no solo al lado del router. Se anota el nombre de la red y la clave en la hoja de la casa y en el mensaje de entrada. La clave se escribe con cuidado: mayúsculas, números y símbolos tal como están. Un cartel junto al router, con el mismo texto, resuelve la mayoría de las dudas de la primera hora.
Ropa de cama y toallas
Cada cama se entrega con sábana bajera, funda nórdica o sábana encimera según la estación, y almohadas con funda. En los meses cálidos de la costa, una manta ligera o un nórdico fino evita el exceso. Un protector de colchón alarga la vida del equipo y se lava entre estancias si se mancha. Las almohadas de más, guardadas en un armario indicado, resuelven a quien necesita otra altura.
Las toallas se calculan por persona anunciada: al menos una de ducha y una de manos, o el reparto que se prefiera, siempre escrito para no discutir. Hay un juego puesto y conviene un juego de recambio si la estancia pasa de varios días y no se va a entrar a cambiar. Entre una salida y la siguiente entrada, la ropa se lava y se revisa: manchas, elásticos rotos y sábanas que ya no tapan el colchón salen de la rotación. Si uno no dormiría en esa funda, no se entrega.
Instrucciones que se leen en dos minutos
Las instrucciones caben en pocas páginas, impresas y también en el mensaje previo. Empiezan por lo que el huésped necesita el primer día. El resto puede ir después.
- Dirección, acceso, portal, planta y qué hacer si el portero automático no responde.
- Wifi: nombre de la red, clave y cómo reiniciar el router.
- Basura: qué cubo, qué día y dónde está el contenedor.
- Agua caliente, aire acondicionado y cocina, con el gesto concreto, no con el nombre interno de la familia.
- Horario de silencio, número máximo de personas y norma de fiestas.
- Piscina, garaje o terraza, solo si existen, con el horario real.
- Playa: en Almardà, el acceso y el modo de quitarse la arena; en Canet, el camino y la norma de la comunidad si hay vaso.
- Teléfono de contacto durante la estancia y en qué casos escribir de noche.
Las instrucciones se actualizan cuando cambia algo: una obra en el portal, un contenedor que se ha movido, una clave nueva. Dejar la hoja del verano pasado es una fuente de mensajes evitables. El tono es directo. Se dice lo que se puede hacer y lo que no, sin amenazas ni bromas que el huésped tenga que interpretar.
Seguridad básica
La seguridad básica no es un catálogo de marcas. Es un mínimo para que una incidencia pequeña no se convierta en un susto. Se revisa antes de cada temporada y después de cualquier obra.
- Detector de humo con pila comprobada, en la zona que cubra estar y pasillo de dormitorios.
- Extintor o manta apagafuegos en un sitio visible, con el acceso despejado.
- Botiquín pequeño: gasas, desinfectante, tiritas y lo imprescindible, revisado para tirar lo caducado.
- Número 112 escrito en la hoja, junto al teléfono de la vivienda.
- Cuadro eléctrico localizado e indicado, y llave de paso del agua también indicada.
- Ventanas y barandillas firmes, sobre todo si hay niños en la capacidad anunciada.
- Una linterna que funcione, por si se va la luz y el huésped tiene que llegar al cuadro.
No se esconde el cuadro detrás de un mueble ni la llave de paso en un armario cerrado con llave que el huésped no tiene. Si hay estufa, chimenea o calentador de gas, se explica el uso en una frase y se deja de anunciar lo que no se sabe manejar con seguridad. Ante la duda, se deja apagado y fuera del anuncio.
Una pasada el día de la salida
La checklist de entrega cierra el círculo. Se recorre la casa con la misma lista cada vez, para no fiarlo a la memoria. Se mira nevera, basura, mandos, luces y si falta alguna pieza de menaje. Se anota lo que hay que reponer antes de la siguiente entrada. Una pieza rota se retira; no se deja «para que se vea que había».
En temporada, cuando la salida y la entrada caen el mismo día, esta pasada tiene que caber en el hueco real. Si no cabe, se alarga el margen entre reservas en vez de entregar la casa a medias. Eso afecta al calendario, y es preferible a una llegada con sábanas húmedas o sin clave de wifi. Canet, con grupos familiares y piscina, y Almardà, con arena y ropa de playa, ensucian de forma distinta. La lista es la misma. El tiempo de revisión se ajusta a la casa.
Cuando la preparación ya está y falta la operación
Menaje, wifi, ropa, instrucciones y seguridad básica dejan la vivienda en condiciones de recibirse. A partir de ahí, mensajes, calendario y coordinación de la limpieza son otro trabajo. Quien quiera encargarlo puede ver la gestión del alquiler vacacional en Sagunto, útil también cuando la casa está en Canet o en Almardà. El encargo no sustituye esta checklist. La da por hecha y la mantiene entre estancias.
Antes de la primera reserva, conviene dormir una noche en la casa como lo haría el huésped: probar la cama, la ducha, el wifi y la hoja de instrucciones. Lo que falle en esa noche se corrige con calma. Lo que falle en la noche del huésped se corrige con prisa y con una disculpa. La checklist existe para que esa segunda escena sea la excepción.